“La crianza natural me arrebató a mi amiga”

El otro día descubrí “Nidos”, la sección de maternidad y crianza de eldiario.es. Leí un artículo de Raquel Haro titulado: “La crianza natural me arrebató a mi amiga.”

En él, Haro dice que si bien la crianza natural tiene muchas cosas buenas, debería llamarse en realidad “crianza vintage”, porque la crianza natural le ha dicho “hasta nunqui” a nuestras carreras y “holi” al hogar y las comiditas sabrosas (digo yo que no hay nada de malo en querer quedarse en casa con tu hijo si así lo deseas y preparar unas buenas lentejas con chorizo… otra cosa es que te sientas obligada a dejar tu carrera, pero no va por ahí la cosa).

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En este artículo Raquel se queja de las mujeres que amamantan. Aquí tenemos la cita en toda su gloria:

Y, a cambio de dejar el pecho, el padre puede empezar a dar biberones nocturnos, se acaba el “cógele tú cari que seguro que quiere teta”, puedes enrollarte con tu churri en la última fila del cine porque, al dejar la lactancia, ¡vuelve la libido!, y como ya no hay problema con el alcohol… ¡puedes tomarte unos gin tonics con tus amigas! ¡Ole!

En definitiva, Haro se queja porque no puede dormir, porque le cuesta encontrar momentos de intimidad con su pareja y porque no puede beber alcohol.

Se queja porque la maternidad no es cómoda.

Y tiene razón: la maternidad no es cómoda, ni podremos hacer que lo sea. Pero la podemos hacer práctica.

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Aquí vengo a referirme al título del post: comodidad vs. practicidad, y es que a veces son sinónimos, y a veces no.

Para mí, un sofá cómodo podría ser, por ejemplo, un sofá con masaje, de diez plazas, con relleno de plumas de paloma blanca y reposacabezas de seda. P

ero un sofá práctico se hace cama por si vienen visitas, tiene almacenaje y no ocupa todo el salón, y además es lavable en la lavadora y de un color sufridito para poder comer pizza mientra ves netflix sin preocuparte demasiado.

Cumple su función.

Nos ayuda y nos facilita la vida.

Práctico.

En lugar de renunciar a la lactancia porque nos impide que la vida sea como antes, quizá debemos asumir que tener hijos implica que la vida no será como antes de tenerlos. Que no dormiremos a pierna suelta diez horas, que la relación con la pareja tendrá que adaptarse y que la vida de soltera igual no tiene cabida en nuestra nueva etapa.

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Sin embargo, en lugar de renunciar a la lactancia, podemos pedirle “al churri” (ya que estamos podemos llamarlo marido o pareja, que los términos prepúberes a cierta edad dan grimita) que lo acune él para dormir o sea él el encargado de cambiar pañales de noche. La abuela se puede quedar con el nene y un bibe si queremos ir al cine. Y puedes tomarte el gin tonic si esperas a darle el pecho o sustituyes esa toma por un biberón.

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No entiendo esta gente que se mete a esto de la maternidad y se sorprende cuando su vida ha cambiado, cuando no puedes salir, ni beber, ni dormir como hacías antes. No digo que no te puedas quejar. Todos tenemos derecho a quejarnos después de una noche sin dormir, o cuando teníamos la peli perfecta en Netflix y va el bebé y se despierta…

Pero lo mejor del artículo está en el final:

“¿Y qué pasa con todos los nutrientes de la leche materna? ¿No pienso en ello? Sí, pero eso lo compenso añadiendo un poco de quinoa al biberón y listo.”

Un poco de quinoa

en el biberón

y listo.

En fin.

La realidad es que me parece que algunas personas tienen hijos pero siguen sin ser padres. A la amiga de Raquel, le quiero dirigir las últimas palabras de este post:

Eres una persona con libertad de elección en nuestra sociedad moderna. Si quieres pausar tu carrera para estar con tus hijos, amamantarlos exclusivamente, hacer blw y lavar a mano sus pañales de tela, haz lo que te dé la gana.

Y si a Raquel le sabe mal que prefieras quedarte con tu familia a ir a beber gintonics y no quiere esperar a que estés lista para ello, cambia de amigas…

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¿Qué piensas sobre la nueva tendencia de crianza natural? ¿Crees que empodera a la mujer, o la hace retroceder en el tiempo? ¿O igual opinas como yo, y piensas que todo el mundo debería hacer lo que le dé la gana?

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